jueves, 30 de abril de 2009

Hajime

Respiró profundamente. Muy profundamente. Sintió como sus pulmones se llenaban de oxígeno, y tosió. Abrió los ojos como nunca antes. Todo era tan brillante que lo enceguecía. No distinguía bien nada con tanta luz.
Sentía el cuerpo pesado, y mucho frío. Muchísimo. Una sensación de pérdida lo embargaba. Se sentía solo y desprotegido. Tenía miedo.
Había mucho ruido, pero demasiado confuso para reconocer algo.
De golpe un resplandor llamó su atención. Algo se estaba acercando hacia él. Algo brillante, de un fulgor frío. Brillante y peligroso. No lo veía bien, pero percibía el peligro. Se acercaba cada vez mas.
Vió pasar el destello frente a sus nubosos ojos y descender hacia su abdomen. Sintió el corte.
E inmediatamente comprendió que a partir de ese momento estaría solo.
Y lloró.

La espera IX

Era hora de empezar de nuevo; las cartas estaban nuevamente en el mazo. Sólo tenía que decidirse a barajar y sacar la primera carta.
Había tomado la decisión de no pensar tanto las cosas, y de dejar de esperar soluciones mágicas; no le había ido muy bien de esa manera.
Tenía que dejarse llevar mas por sus impulsos, ser mas espontáneo. Pasar a la acción, disfrutar el momento. Eso es lo que tenía que hacer.

Hacía dos años que lo pensaba.