Era hora de empezar de nuevo; las cartas estaban nuevamente en el mazo. Sólo tenía que decidirse a barajar y sacar la primera carta.
Había tomado la decisión de no pensar tanto las cosas, y de dejar de esperar soluciones mágicas; no le había ido muy bien de esa manera.
Tenía que dejarse llevar mas por sus impulsos, ser mas espontáneo. Pasar a la acción, disfrutar el momento. Eso es lo que tenía que hacer.
Hacía dos años que lo pensaba.
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